la primera

En 1991, ocurrió un festival musical como nunca se ha visto. El Iberoamericano de rock. En los desaparecidos autocines de El Cafetal, el iberoamericano duró dos fines de semanas con sus 5 días, con sus sopotocientas horas, y 14 grupos para convertir a Caracas en la capital del rock cantado en nuestro idioma. Incluido el brasilero. E incluida a la MTV.

Después de tantos vatios, todo culmino con Soda Stereo haciendo su último acorde a las 7:13 de la mañana del día lunes 11 de noviembre luego de un gigantesco palo de agua que duró gran parte de la tardenoche del día anterior.

En el backstage estaban ubicadas una gran cantidad de casas rodantes que hacían la función de camerinos. En el medio de estos una gran carpa en donde los encuentros, las conversaciones y los jamming eran comunes. La del palo de agua fue memorable, entre otros, con el Miguel Ríos cantando el Himno de la alegría. Y el resto coreando.

Esta fue una de mis primeras vivencias en el mundo del poprock nacional. ¡Y qué vivencia!

Para el 94 se iba a realizar la segunda edición. Dimes y diretes. Chismes por aquí y por allá. Resultado, hasta aquí llego la historia.

Les dejo cosas guardas en el cajón. Credencial, acceso de vehiculo, una entrada que por lo visto nunca regale, y un aviso en el que faltan grupos que yo recuerde, como Seguridad Nacional estrenando su disco Documento de actitud, y Clowns que lanzarían un 45 corto que se quedo en la gaveta de alguien.